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CIRUGÍA CARDIACA Y TAVI. ¿DONDE ESTAMOS EN ESPAÑA?

De todos es conocido el progreso médico que las nuevas tecnologías, en especial y por el momento las válvulas TAVI, brindan al tratamiento transcatéter de las cardiopatías estructurales. Las recomendaciones clínicas de las principales sociedades científicas basan este tratamiento en el heart-team, concepto de trabajo colaborativo y participativo de diferentes profesionales con especialidades diversas.

Ante una Cirugía Cardiovascular que avanza hacia realidades más complejas y cambiantes, han estado y están presentes, como siempre, cirujanos comprometidos con la adaptación y el progreso médico-quirúrgico, en el sentido de que no se conforman con el conocimiento y el diagnóstico de los problemas, sino que quieren involucrarse en su resolución y que no conocen otro límite que el marcado por sus inquietudes. Esta situación ha suscitado en nuestro país, en los últimos tiempos, la controversia con otros profesionales hemodinamistas acerca de cuál está siendo y debe de ser el papel que, nosotros, los cirujanos, podemos y debemos de jugar en el presente tratamiento transcatéter de las cardiopatías estructurales.

La Junta Directiva de la Sección de Hemodinámica y Cardiología Intervencionista (SHCI) de la Sociedad Española de Cardiología, en reciente carta abierta a responsables de la administración, a sus miembros y a nuestra sociedad, manifestó del cirujano cardiovascular en el tratamiento TAVI por técnicas transcatéter, entre otras opiniones: “Ello representaría la realización de procedimientos intervencionistas de alta complejidad por profesionales no formados, ni acreditados y sin preparación para su realización. El aspecto más importante es que, en dichos Centros, las técnicas transcatéter pasarían a ser realizadas también por operadores inexpertos y sin formación que situarían a los pacientes con estenosis aórtica en escenarios de elevado riesgo de graves complicaciones y de mortalidad”. Esas opiniones fueron contestadas apropiadamente en carta por parte de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Cirugía Torácica-Cardiovascular (SECTCV), expuesta en nuestra web de la sociedad, dejando constancia nuestro absoluto desacuerdo con las opiniones vertidas sobre nuestra capacitación y formación en este tema.

Esta controversia puede ser enfrentada desde dos ángulos: el del conflicto…o el de la convivencia productiva. En todo momento la Junta Directiva de la SECTCV persigue la convivencia entre profesionales y el ejercicio asistencial cooperativo, en un auténtico y real heart-team, basado en el respeto profesional mutuo abordado desde la igualdad y equidad. La asistencia médica colaborativa de los profesionales implicados es la mejor forma de alcanzar en estos procedimientos intervencionistas niveles máximos de eficiencia, ofreciendo la máxima seguridad a los pacientes.

La negociación es un proceso que avanza a medida que en el mismo se genera respeto y confianza, y se abren expectativas positivas entre las partes. Tras dos reuniones, en los últimos meses, de sendas Juntas Directivas sobre este tema entre los responsables de ambas sociedades científicas, ha quedado patente el absoluto desencuentro en cómo recomendar la que debe de ser la colaboración entre profesionales de las diferentes especialidades, cirujanos y hemodinamistas cardiacos. El conflicto estriba simplemente en la oposición de intereses entre el hemodinamista y el cirujano cardiovascular. Hasta el momento actual, la única propuesta para la negociación solo ha sido planteada por la SECTCV, expuesta al final de esta carta en el decálogo de la tabla 1, donde queda patente la filosofía del cirujano de establecer una colaboración compartida. En todo momento hemos buscado los cirujanos el máximo grado de cooperación e implicación, ya sea dando visibilidad a aspectos no considerados o cambiando posiciones y actitudes a lo largo del proceso que permitan diluir diferencias. La respuesta por parte de la Junta Directiva de la SHCI, es no aceptar los puntos 5 y 10 del decálogo. A criterio de ésta Junta Directiva, el único papel que el cirujano puede y debe de tener en el tratamiento intervencionista de la cardiopatía estructural es en los procedimientos transapicales; el resto de procedimientos transcatéter corresponden al hemodinamista postura basada en opiniones sobre la cualificación en formación; los procedimientos transcatéter son exclusivos del ejercicio profesional del hemodinamista y no corresponden a los cirujanos cardiovasculares.

Esta postura lesiona nuestros derechos subjetivos de cirujanos y afecta nuestro interés profesional, así como el fundamento de la especialidad Cirugía Cardiovascular. Ante esta tesitura, como representante de la SECTCV quiero apuntar las siguientes consideraciones, al margen de los diferentes planteamientos y asociaciones en los diferentes centros de nuestro país:

  • Los procedimientos transcatéter son una parte de nuestra especialidad. Marcapasos, DAI, terapia resincronización cardíaca, implantación de stent vasculares, implantación de sistemas de contrapulsación y de asistencias circulatorias, son ejemplos de ello. Incluso el TAVI, es parte de nuestra especialidad, tal como ya hacen centros de nuestro país y en Europa. La TAVI no es más que otra forma de válvula cardiaca, de implantación transcatéter.
  • La introducción de las TAVI, balón-expandible y autoexpandible, representan sólo una parte de las nuevas técnicas de tratamiento de la patología cardiaca estructural que TODOS los profesionales que trabajamos en este ámbito estamos obligados a conocer y dominar para ofrecer una asistencia de calidad tal y como exige nuestro Sistema Nacional de Salud.
  • Queremos y creemos en el trabajo multidisciplinar en equipo, no excluyente, con el mismo nivel de protagonismo, implicación y responsabilidad entre los profesionales médicos implicados en la praxis de los procedimientos. Es la mejor forma de garantizar procedimientos seguros y eficientes. No se puede entender el tratamiento de esta patología bajo ningún punto de vista, pero sobre todo ético, sin que en los servicios donde se realice exista un heart-team.
  • La Administración es quién define qué es la Cirugía Cardiovascular, define qué somos y qué podemos ser, qué hacemos y qué podemos hacer como cirujanos. Todo lo demás son opiniones.
  • La Cirugía Cardiovascular es una especialidad quirúrgica, es decir, mediante una adecuada formación en los procedimientos, tenemos con nuestra propia titulación quirúrgica acreditada la capacidad de realizar procedimientos intervencionistas cardiovasculares, por ejemplo implantación de cualquier tipo de válvula cardiaca (soportada, sin soporte, transcatéter, etc). No necesitamos de otros procesos de acreditación, tal como sí precisan y hacen las especialidades médicas que quieren realizar intervencionismo cardiaco.
  • En nuestro país no existen ni están reconocidas las sub-especialidades, y menos aún las que se autoatribuyen en virtud de procesos de acreditación ajenos a los planes de formación de la administración. Es de todo punto inadmisible que se intente confundir a los profesionales de nuestro país, quienes saben que en la Ley 44/2003 de 21 de noviembre no se contempla ninguna sub-especialidad en las profesiones sanitarias de nuestro Sistema Nacional de Salud.

Los cambios tecnológicos, económicos y sociales están modificando nuestra forma de trabajar, de relacionarnos, de vivir y también de formarnos. Las nuevas competencias que precisarán los profesionales, el papel del talento, los valores o la irrupción de nuevas fórmulas de tratamiento son algunos de los retos a los que hemos de hacer frente en la sociedad hacia la que caminamos. Estoy convencido de que podemos seguir creciendo juntos, hemodinamistas y cirujanos, contribuyendo además a la mejora de nuestra sociedad. El conflicto solo puede ser controversia en las diferencias en torno al tema que interesan a ambas partes, buscando la convivencia productiva, que es obviamente lo cotidiano en las organizaciones que quieren superar los conflictos. La SECTCV apuesta por la convivencia y el respeto entre especialidades, en especial en aquellas áreas donde existe un claro solapamiento de procedimientos. El conflicto solo surge del resultado de grandes intereses foráneos y de nacientes grupos oligarcas muy lejos de todo espíritu ético médico.

Seguir diciendo que es un conflicto de especialidades para defender soberanías…es por lo menos necio, o al menos carente de base histórica, modo raro de ver la realidad. Y ahí, no está la SECTCV.

Fernando Hornero Sos
Presidente de la SECTCV


 

Tabla 1.

 

 

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