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Las técnicas mínimamente invasivas han revolucionado la cirugía cardiovascular

El avance espectacular de las técnicas mínimamente invasivas y los modernos sistemas de radiología y ecografía tridimensionales han revolucionado el tratamiento quirúrgico de las patologías cardiovasculares. Hoy en día es posible tratar a pacientes de edades más avanzadas o con complicaciones añadidas que, hasta hace unos años, quedaban excluidos de la cirugía convencional por los riesgos que conlleva. Como explica José Enrique Rodríguez Hernández, jefe de Servicio de Cirugía Cardiovascular del Hospital Ruber Internacional, «las enfermedades coronarias en el mundo occidental tienen una prevalencia muy importante, y eso va ligado a nuestra manera de vivir y al envejecimiento. No hace mucho operar a un enfermo de más de 70 años nos parecía inconcebible, pensábamos que no iba a superar la operación; ahora intervenimos a enfermos con 94 años. Ese es el principal reto de la cirugía, operar con éxito a personas de edad avanzada, y lo estamos consiguiendo».

«Las prótesis valvulares han evolucionado muchísimo. Ahora –añade Rodríguez– nos acercamos al problema de diferentes maneras dependiendo de cada caso. Ha habido un impulso muy grande en las técnicas mínimamente invasivas, que abordan los problemas de la válvula aórtica a través de catéteres, ya sea por la ingle o por la punta del corazón (vía transapical). Esa tecnología la hemos incorporado, y hemos sido pioneros en su desarrollo en España».

Las enfermedades valvulares perdieron prevalencia con la llegada de los antibióticos para tratar las enfermedades infecciosas, pero ahora están reapareciendo por la inmigración desde países en los que esas enfermedades no estaban erradicadas. El otro gran bloque son las enfermedades degenerativas, cuyo aumento está relacionado con la mayor esperanza de vida y el consiguiente desgaste de algunas partes móviles del organismo, como las válvulas cardiacas, que se acaban deteriorando por el uso.

Implante endoscópico

La cirugía de recambio valvular se ha beneficiado mucho de estos avances, fundamentalmente el implante de válvula aórtica por vía endoscópica.  La estenosis aórtica –estrechamiento de la válvula–, constituye una de las enfermedades cardiacas más frecuentes en la actualidad.

«Entre un 25 y un 30% de los pacientes que la padecen no se pueden operar con cirugía convencional con circulación extracorpórea. Para estos casos –señala Rodríguez– ahora existe la alternativa con la cirugía mínimamente invasiva que consiste en implantar la válvula sin abrir el tórax y sin necesidad de circulación extracorpórea. A través de una incisión de unos 8 centímetros bajo la mama izquierda se introduce un catéter para acceder al corazón y situar la nueva válvula. La intervención se realiza bajo control radiológico y mediante ecografía de alta resolución que permite una visión tridimensional. En la mayoría de los casos el paciente es dado de alta tres o cuatro días después de la intervención y vuelve a su vida normal en una o dos semanas».

Las válvulas implantadas son biológicas y por tanto el paciente no precisa tratamiento anticoagulante, una ventaja más para estas personas que en muchos casos están polimedicadas. La mayoría de las intervenciones realizadas mediante este procedimiento son para reparar o sustituir las válvulas mitral y aórtica. Son las que se encuentran en el lado izquierdo del corazón que es el que realiza el mayor esfuerzo. Controlan el flujo de sangre rica en oxígeno de los pulmones al resto del organismo.

 

Técnica

«Los cirujanos cardiacos –explica José Enrique Rodríguez– trabajamos en tres direcciones fundamentales: la enfermedad de las coronarias, las enfermedades valvulares y las enfermedades congénitas. La enfermedad de las coronarias, que afecta a una gran parte de la población, se ha abordado clásicamente con cirugía de by-pass para llevar sangre más allá de donde hay obstrucciones. En los años setenta surge también el tratamiento con stent, y ahora sabemos, por los grandes estudios que se han realizado, que hay un ámbito para esta técnica. La cirugía de bypass se puede hacer con circulación extracorpórea o sin ella. Nosotros llevamos muchos años especializados en esta última técnica, con dispositivos que no ponen al organismo en circulación extracorpórea. La hemos ido desarrollando con más de 8.000 enfermos operados desde 1996».

Además, también hay patologías como los aneurismas de aorta que gracias a las nuevas maneras de diagnosticar han perdido prevalencia. Ahora se detectan a tiempo y se implantan los dispositivos que lo previenen antes de que puedan ocurrir episodios de muerte súbita.

Figura clave

El doctor José Enrique Rodríguez,  con casi 40 años de experiencia, ha vivido la evolución de la cirugía cardiaca en España. Desde los primeros trasplantes (formó parte de uno de los primeros equipos de trasplante que hubo en España en 1984, en la Clínica Puerta de Hierro), el nacimiento de los corazones artificiales (contribuyo a implantar esta tecnología en España), las primeras cirugías coronarias sin circulación extracorpórea, etcétera.

La Comunidad de Madrid premió al equipo por la innovación tecnológica que supuso traer a España, junto con otros grupos, la cirugía mínimamente invasiva. También ha sido pionero en la colocación de válvulas por vía transapical y en la cirugía del arco aórtico. Lleva algo más de 15 años en el Hospital Ruber Internacional y tiene a sus espaldas más de 15.000 pacientes operados.

 

Artículo original: La Razón

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