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El HUCA exporta el procedimiento para implantar corazones artificiales

Fuente: elcomercio.es


En la imagen: El equipo de Cirugía Cardíaca del Hospital Santa Cruz, de Lisboa, donde se practicó el trasplante al cantante eurovisivo Salvador Sobral, junto con el Dr. Jacobo Silva del Hospital La Cadellada, en calidad de Proctor.

Le llaman ‘modelo HUCA’, y es la técnica que emplea desde marzo de 2017 el Hospital Universitario Central de Asturias para implantar corazones artificiales, las conocidas como asistencias ventriculares, cuyo uso se aconseja en contadísimas ocasiones para atender casos de extrema gravedad coronaria en los que el trasplante o bien no está recomendado o se retrasa más de la cuenta. Desde que el servicio de Cirugía Cardíaca de La Cadellada que dirige el cirujano cardiovascular Jacobo Silva se iniciara en este nuevo procedimiento, que tiene un coste de 100.000 euros por enfermo, han sido siete los pacientes asturianos que han logrado sortear su insuficiencia cardíaca terminal gracias a un dispositivo que apenas pesa 120 gramos y cabe en la palma de una mano. El aparato, que se introduce en el tórax del enfermo, se encarga de ayudar al malogrado corazón a bombear sangre. El dispositivo se tiene que recargar mediante un cable exterior (la salida está a la altura del abdomen), que conecta con una batería con una autonomía de 17 horas.

El HUCA fue uno de los primeros y pocos hospitales del país en utilizar esta técnica, que en otros países se emplea ya como sustituto definitivo del corazón, evitando así tener que acudir luego a un trasplante. Pero no es el caso del HUCA, ya que el pasado día 6 de diciembre, el paciente que recibió hace 21 meses el primer corazón artificial en La Cadellada, un sierense de 46 años, fue sometido a un trasplante de corazón del que se recupera «más que satisfactoriamente» y al que previsiblemente le darán el alta médica a finales de semana o principios de la siguiente. Este tipo de trasplante, el realizado a una persona que porta un corazón artificial, no es el primero que lleva a cabo el HUCA. Ya en marzo de este año se trasplantó un corazón de donante a un asturiano de 64 años que llevó durante meses un dispositivo de asistencia ventricular.

El HUCA, que en su día también recibió formación específica para desarrollar este técnica quirúrgica, se encarga ahora de asesorar y enseñar a otros hospitales. Así lo avanzó el responsable del servicio, que se ha convertido, a fuerza de implantar corazones artificiales, en un experto en el manejo de esta técnica. Uno de los centros a los que se han desplazado desde Asturias es el Hospital Santa Cruz, de Lisboa, donde se practicó el trasplante cardíaco al cantante eurovisivo Salvador Sobral, quien llegó a llevar un corazón artificial, «aunque en su caso fue una asistencia ventricular de corto plazo», las que se emplean solo para días o semanas. El equipo de especialistas asturianos también formó al hospital de Oporto y en breve lo hará en Sevilla y también en Coimbra, en Portugal.

«El trasplante cardíaco en una persona que lleva una asistencia ventricular (el llamado corazón artificial) es mucho más complejo», explica Silva. Para poder injertar el corazón procedente de un donante, «primero hay que retirar el dispositivo» implantado en su día en el enfermo. «Hay que ir poco a poco despegándolo del cuerpo, y luego extraer el cable y el corazón del paciente». Una vez concluido este proceso, que en la intervención del pasado día 6 se prolongó varias horas, se inicia el trasplante cardíaco propiamente dicho. A modo de ejemplo, Silva explica que en la cirugía del pasado jueves, la duración de todo el proceso (desde que apareció el corazón de donante hasta que iniciaron la operación) «empleamos unas ocho horas, pero el trasplante de corazón en sí lo hicimos en 51 minutos».

36 días de espera media
El servicio de Cirugía Cardíaca del HUCA cuenta en la actualidad con una de las demoras más bajas de la sanidad pública asturiana. La espera media se sitúa en 36 días y «no hay ningún paciente que espere más de tres meses», apunta Jacobo Silva. Estas ratios de tiempo contrastan con las que llegó a tener este servicio hace algunos años, con demoras por encima de los seis meses que obligaron a activar un plan de choque y derivar enfermos al Hospital Marqués de Valdecilla, en Santander.

Silva confía en cerrar el año con cerca de 780 operaciones y la realización de una quincena de trasplantes de corazón (hasta la fecha llevan hechos trece). El secreto para reducir las demoras ha sido, asegura, «aplicar el modelo del área del corazón, operar mucho, trabajar en equipo y derivar pacientes hacia otro tipo de tratamientos no quirúrgicos».

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