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Despedida Dr. Mariano Rico

Despedida del Dr. Glez-Pinto al Dr. Mariano Rico, cirujano del Hospital Gregorio Marañon de Madrid y maestro de muchos de los cirujanos de este país.

Te fuiste como te conocí, discretamente, sin alardes, sin darte importancia. Sólo querías y tenías por bandera que te dejasen enseñar a los residentes a dar sus primeros pasos por la cirugía. Todo un ejemplo. Hoy, seguro, añorarán todo lo que fuiste capaz de hacer por ellos y con ellos; a base de paciencia y tesón diste formación de primeros pasos más de veinte generaciones de cirujanos que se formaron en tu único Hospital, “el Gregorio” como le denominabas coloquialmente.
Tu enorme inteligencia fue tu virtud. Tu ingenio el arma. Sin embargo, como a todas las personas de exceso de sensibilidad te infringieron un grandísima insatisfacción que arrastraste hasta el momento de decir adiós. Supiste perdonar a todos los que te llevaron a situaciones límites. Eso te hizo más grande como persona de lo que nadie puede imaginar. Sólo los que hemos tenido la oportunidad de estar cerca de tí apreciamos y sentimos tu vacío. No te prodigaste en ambientes fríos sociales, lo tuyo era el cuerpo a cuerpo, la relación directa. Ahí dónde sólo se conquista la afectividad personal. Todos los residentes te adoraban por igual. Tus compañeros te respetaron por bondad y, aunque alguno siempre pudo incordiarte, tuviste las armas suficientes para con inteligencia y paciencia arrebatarles la inquina y transformarla como un boomerang en contra de ellos.

Cuando yo me incorporé al Gregorio Marañón en el 2004 tuve el privilegio de compartir contigo momentos inolvidables, divertidos, llenos de encanto. Tu manejo de la historia, lenguaje y filosofía hacían de ti que sembrase la duda si en realidad eras un humanista con aficiones de cirujano cardiaco o un auténtico cirujano cardiaco con aficiones humanistas. Tus escritos, tu ingenio todavía retumban en el Servicio. ¿Quién de los que han pasado por tu/mi Servicio no recuerdan con hilaridad tus definiciones maestras o anotaciones de las sesiones clínicas? Para quienes no hayan tenido la oportunidad de convivir contigo les contaré una de tus definiciones favoritas. Dos y media de la tarde, hay que ir al comedor de guardia. El residente pregunta: ¿qué hay de comer, alguien lo sabe? Y tú, todavía escribiendo sin levantar la mirada contestabas lacónicamente: ¡Da igual, porque siempre hay ARNI!. ¿ARNI? ¿Qué es eso Mariano?
-Algo que sólo se come en los Hospitales cuando se está de guardia.
Y ya levantado instabas al residente a ir contigo al comedor, y le explicabas con cariño, al igual que le explicabas la forma de coger el porta, que ARNI es el acrónimo de animal rebozado no identificado.

Te fuiste, en silencio, sin alardes y sin darte importancia. Te has llevado algo insustituible como es el humanismo de la profesión y la ironía filosófica que todos los que te conocimos admirábamos.

Descansa en paz Mariano, descansa. Siempre te recordaremos

Dr Glez-Pinto

Jefe de Servicio del HGUGM- Madrid

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