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Día de la Mujer. Este también es mi sitio

Un excelente artículo de Isabel Valdés y Andrea Comas, en el que han entrevistado a ocho mujeres profesionales, en espacios ocupados mayoritariamente por hombres. Extractamos la intervención de la presidenta de la SECTCV, la doctora Tomasa Centella:

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Tomasa Centella, cirujana cardiovascular El currículo de Tomasa Centella (Madrid, 1960) es infinito y su posición dentro de su profesión, envidiable. Es presidenta de la Sociedad Española de Cirugía Torácica – Cardiovascular y de la Comisión Nacional de la Especialidad de Cirugía Cardiovascular, es vocal de la Comisión Permanente del Consejo Nacional de Especialidades en Ciencias de la Salud y del Consejo Científico del Colegio de Médicos de Madrid, y forma parte de la colaboración del Equipo Español de Cardiopatías Congénitas con La Chaîne de L’Espoir para intervenir a niños de campos refugiados sirios, entre otras cosas. “Todavía no sé cómo he llegado hasta aquí. Lo pienso y siempre quise ser cirujana del corazón”, dice. “En el colegio hice costura y pensé que quién iba a coser mejor que una mujer”. Lo que nunca pensó fue que aquello era un mundo de hombres. Pero lo era, y se lo han recordado a lo largo de estos 30 años. Al principio, avisaban de que llegaba una mujer, y una peculiar: “En este mundo si tienes carácter, eres conflictiva, si eres hombre, te hacen jefe de servicio”. Decían de ella que era “muy buena pero tenía dos hijas” y que si perdía el trabajo daba igual, “porque tenía marido”. Desde aquello han pasado tres décadas y los pasillos de los hospitales ya no están llenos de humo ni de hombres -en 2017, el 66,3% de los MIR que acabaron la residencia fueron mujeres-, sin embargo, hay todavía marcas que Centella recuerda y que parecen indelebles: “Siempre, todo, me ha costado el doble que a un hombre. Acarreamos la culpabilidad como una losa cuando tenemos familia si no la vemos todo lo que nos gustaría. Y tenemos que demostrar no solo capacidad sino excelencia, perfección”. A Centella, ahora, le importa seguir siendo feliz con lo que siempre ha hecho: coser el corazón.

 

El artículo completo en: El Pais

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